Jazz at Lincoln Center Orchestra / Big Band Britannia Imprimir Correo electrónico
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Jazz at Lincoln Center Orchestra / Big Band Britannia
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Barbican Centre y Hackney Empire
Londres, 17, 18, 19 y 20 de junio de 2010

La tercera semana de junio vio a la big band del programa Jazz at Lincoln Center instalarse en Londres para una serie de conciertos y eventos en torno al jazz orquestal, principalmente en el Barbican y también en Hackney, barrio del este de la ciudad que pasa por ser el más desfavorecido del país.

 

La participación de Wynton Marsalis y los muchachos de la Lincoln arrancó el jueves con un programa dedicado a los "orígenes con swing" del jazz orquestal. Al director y los ejecutantes de dicho concierto no les faltan los críticos (servidor incluido), pero lo cierto es que parte del jazz de épocas pasadas sigue siendo música válida, merece mucho la pena escucharla en directo (para los curiosos es impagable ver qué instrumentos y sordinas conforman las distintas sonoridades). El único “pero” destacable fueron las presentaciones de Wynton de cada uno de los temas, que rompieron un tanto el ritmo de los conciertos.


La sesión arrancó con el New Orleans Bump de Jelly Roll Morton (ya presente en los discos Unforgivable Blackness y Mr. Jelly Lord, de Marsalis) y se fue revelando como un viaje menos previsible de lo esperado a través de los repertorios de Ellington, Don Redman, Count Basie, Bennie Moten (Eddie Durham), Benny Carter, Fats Waller, Fletcher Henderson y los infrecuentes y blancos Spike Hughes (británico tan efímero como brillante) y Bill Challis (arreglista del blanquísimo Paul Whiteman) a quien Marsalis tildó de "genio" (para que luego digan).

La JALCO es una de las mejores orquestas de repertorio del mundo, pero lo cierto es que en ocasiones se echó en falta un poco más de ataque (y a estos oídos parece que en ocasiones Ali Jackson, el baterista, se aceleraba), con alguna elección de tempo discutible (como la de Blue and Sentimental, demasiado rápida). Lo que realmente vale la pena de esta orquesta es la maestría de sus miembros en lograr las mezclas dictadas por los arreglistas originales y mostrar al público actual precisamente su originalidad: ¿dónde se escuchan hoy, si no, mezclas como un trío de clarinetes acompañando el solo de un trombón con sordina y "plunger"?

Entre los solistas destacaron Victor Goines, "vice-líder" de la banda y clarinetista cuya relevancia parece algo ocluida por su larga participación en la JALCO, el trombonista Chris Crenshaw, el invitado Chris Garrick al violín (Mood Indigo), el trompetista Kenny Rampton (Symphony in Riffs, Firebird) y Ted Nash (en I Got it Bad, homenajeando a Johnny Hodges).  

Esa primera jornada finalizó con el Jack the Bear de Duke Ellington, en el que Carlos Henriquez reprodujo literalmente las líneas de Jimmie Blanton, incluso en los acompañamientos. El tema vino a cerrar el momento de la noche, cuando a mitad de concierto una jovencísima asistente preguntó entre temas si no iban a tocar “algo de Jimmie Blanton... please?”.

En su segunda jornada en el Barbican, la JALCO retomó su repaso al jazz de grandes formaciones, esta vez con colaboraciones británicas, y empezó potente, con una versión del Things to Come de Dizzy Gillespie en la que Ali Jackson estuvo soberbio, empujando desde atrás a toda la banda, en la que se echó de menos algo más de volumen para las cañas. A continuación sonó, del mismo repertorio gillespiano, el In the land of Oo-Bla-Dee, con la primera “sorpresa” de la noche, un solo brutal de Peter “el enterrador” King al saxo alto, invitado de excepción y uno de los secretos mejor guardados del jazz británico.

Una de las conclusiones inmediatas del contraste de repertorios en dos noches consecutivas es que antiguamente la música de big band hacía mucho más uso de los ensembles instrumentales y que, con el paso de los años los solos ganaron espacio y los temas se alargaron.

Esto viene a cuento de que con el Havana Blues de Chico O'Farrill, el primer movimiento de la Queen's Suite de Duke Ellington, con solo majestuoso de Joe Temperley, y el Down By The Riverside arreglado por Oliver Nelson, con Soweto Kinch de solista invitado, nos plantamos en el final de la velada, con una de las mayores ovaciones que jamás he oído en el Barbican. Y justificada, además: a lo largo de la noche hubo un montón de momentos en que la orquesta tocó “en la zona”, como dicen los yanquis, pasajes en los que de pronto las piezas encajan y ocurre algo indescriptible que trasciende la propia música.

Para cerrar el capítulo de la JALCO en Londres, su concierto para niños en el Hackney Empire, precioso teatro construido en 1901 cuyas tablas pisaron los cuasi debutantes Charles Chaplin y Stan Laurel. Aunque la idea es buena, lo cierto es que no pareció funcionar demasiado bien, a tenor de la actitud general de los más pequeños. La banda, eso sí, fue el colmo de la profesionalidad y tocaron con la misma entrega que para los adultos.